Curso de InDesign CS5

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Capítulo 3. Texto en InDesign

(8) Hablan los maestros

Donald E. Knuth, el dueño del texto

En la década de 1970 Donald Knuth, científico de la Universidad de Stanford, EE.UU, estaba preparando el segundo volumen de su obra El arte de la programación de computadoras, una obra ahora clásica. Disgustado por la apariencia en que serían publicadas las fórmulas matemáticas que contenía su libro, decidió crear un programa capaz de realizar una composición tipográficamente precisa de los textos matemáticos.

Su objetivo fue hacer un sistema de composición tipográfica por computadora, cómodo y compatible con cualquier plataforma. En este trabajo, en el que invirtió más de una década, recibió la ayuda de importantes personajes del mundo tipográfico como Hermann Zapf y Mathew Carter.

Así nació TeX, un lenguaje de programación basado en etiquetas (como el HTML) que sirve para describir en forma precisa cualquier disposición de textos sobre una página. Esta invención, fuertemente influenciada por las formas tradicionales de impresión y composición de textos, es considerada por muchos como el aporte más importante en este campo desde la imprenta desde Gutenberg.

Todos los departamentos de matemáticas de las universidades del mundo utilizan TeX para publicaciones y trabajos científicos. El TeX permite componer textos complejos de cualquier tipo –no sólo fórmulas matemáticas– y exportarlos en formatos gráficos como PDF o PostScript. El TeX fue desarrollado para las diferentes plataformas y comercializado durante un tiempo para amortizar la inversión. Luego Donald Knuth y la American Mathematical Society, que financió el proyecto, pusieron el programa fuente a disposición de la comunidad científica internacional. El TeX es hoy un programa de código abierto y de distribución libre.

El trabajo de Knuth ha sido usado en la mayoría de los desarrollos de programas de diseño que, como InDesign, realizan la compleja tarea de componer texto. Casi ninguno de estos programas comparte la categoría de “software libre” a la que pertenece el TeX. Los que siguen son fragmentos de una carta de Donald Knuth al Comisionado de la Oficina de Patentes de los Estados Unidos.


Figura 23:
Donald E. Knuth.

“En nombre mío y de muchos otros científicos informáticos, quisiera solicitarle que reconsidere la política actual de otorgar patentes de procesos computacionales. (…) En el período comprendido entre 1945-1980 se aceptaba que la ley de patentes no era aplicable al software. Ahora algunas personas han recibido patentes por algoritmos de importancia práctica (…). Este es un cambio enorme con respecto a la política anterior, que permitió la revolución computacional, y temo que perjudicará a la sociedad. Para mí es clarísimo que este cambio habría tenido un efecto profundamente negativo en mi trabajo: Por ejemplo, desarrollé un software llamado TeX que actualmente es usado para producir más del 90% de todos los libros y revistas matemáticos y físicos, y para producir cientos de miles de reportes técnicos en todas las disciplinas científicas. Si las patentes de software hubieran sido frecuentes en 1980, no habría podido crear tal sistema; probablemente ni siquiera habría considerado hacerlo (…).

“El Congreso decidió sabiamente hace mucho tiempo que las entidades matemáticas no pueden ser patentadas. Nadie podría aplicar las matemáticas si fuese necesario pagar cada vez que se use el teorema de Pitágoras. Las ideas algorítmicas básicas, que hoy en día muchos están patentando, son tan fundamentales que las consecuencias amenazan con ser equiparables a las que tendría permitir que se patentaran palabras y conceptos. Los novelistas y columnistas no podrían escribir historias excepto en los casos en que las editoriales fueran autorizadas por los propietarios de las palabras. Los algoritmos son tan básicos para el software como lo son las palabras para los escritores: son las piezas fundamentales que se necesitan para armar productos interesantes (…).

“Soy consciente de que las cortes de patentes hacen sus mejores esfuerzos para servir a la sociedad. La oficina de patentes ha cumplido su misión de manera admirable con respecto a aspectos tecnológicos que involucran leyes físicas concretas en vez de leyes abstractas del pensamiento. Yo mismo tengo patentes en algunos dispositivos de hardware. Pero creo firmemente que la tendencia reciente de patentar algoritmos solamente beneficia a un reducido número de abogados e inventores mientras que perjudica seriamente a la mayoría de personas que quieren hacer cosas útiles con computadoras (…).”


Figura24:
Obra caligráfica obsequiada por Hermann Zapf en 2002 con motivo del cumpleaños de Donald E. Knuth. “Las matemáticas son una de las emanaciones del espíritu humano, algo que debe ser evaluado en y por sí mismas, al igual que la poesía.” Oswald Veblen, 1924.
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