Curso de InDesign CS5

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Capítulo 1: Introducción

(2) La revolución de la imprenta

El papel y la impresión con bloques de madera llegaron a Europa desde China. Los primeros usos de esta técnica estuvieron destinados a la impresión de naipes. Su uso se generalizó en Europa a partir de la segunda mitad del siglo XIV y sus diseños tienen un asombroso parecido a las barajas de la actualidad.

Otro uso de la impresión con bloques de madera tallados o xilografía eran los estampas de carácter religioso. Desde pequeñas viñetas con escenas de santos hasta láminas de tamaño mayor con oraciones o textos aclaratorios, los textos eran grabados en el bloque de madera junto con las imágenes. Con esta técnica se imprimieron libros ilustrados de enseñanza religiosa, destinado a un público semianalfabeto. En este panorama, muchos impresores intentaron desarrollar una técnica que permitiera la impresión de libros. A pesar de no ser el único que estaba en esa búsqueda, la historia dejó para un impresor de Maguncia, Alemania, el título de inventor de la imprenta de tipos móviles.

Johann Gensfleisch zum Gutenberg (1387-1468) logró reunir los sistemas necesarios para imprimir el primer libro con tipos móviles. Este activo artesano había sido orfebre, tallador de gemas, grabador y había ideado un proceso para fabricar espejos de plomo. El invento de Gutenberg, desarrollado entre 1440 y 1445, no era una simple evolución de la impresión por medio de tacos de madera. Este material no resistía la impresión de muchos ejemplares y su rusticidad hacía muy difícil la alineación más o menos exacta del texto.

El desafío de Gutenberg era encontrar una aleación de metales para confeccionar los tipos. Debía cumplir con dos requisitos: soportar la presión y que fuera fácil de fundir. El otro desafío era la tinta. La usada hasta entonces servía para tacos y planchas de madera y no servía para metales.

Gutenberg inventó una aleación de plomo, níquel y antimonio. La tinta usada para los cuños de madera no servía. La madera, al ser porosa y absorbente, necesitaba una tinta muy líquida. La tinta para tipos de metal debía ser más espesa. En todo este proceso Gutenberg se endeudó con un acaudalado comerciante llamado Johann Fust.

Casi al terminar la edición de su famosa Biblia de 42 líneas, Fust demandó al inventor por los 2.000 florines adeudados. El acreedor se quedó con las máquinas y la edición a medio terminar de la Biblia. Fust, asociado con Peter Schoeffer, maestro del taller de Gutenberg, se hizo cargo de la imprenta. Juntos terminaron de imprimir la Biblia y su imprenta fue, durante más de cien años, una de las más importantes de Europa.

El impacto que el invento de Gutenberg tuvo en la historia de la humanidad fue decisivo y nunca se insistirá demasiado en sus consecuencias. Hoy es difícil imaginar un mundo en donde se usara la narración oral para comunicar el conocimiento, las experiencias o impartir educación. Antes de la invención de la imprenta la alfabetización estaba reducida a pequeños círculos vinculados con los monasterios y la nobleza. La transmisión de información se hacía en forma oral: las rimas de los poemas y narraciones populares servían para recordar más fácilmente los relatos. Así se trasmitían desde hechos históricos y recuerdos de viajes hasta literatura y textos religiosos.

En los cincuenta años posteriores al nacimiento de la imprenta se imprimieron 9.000.000 de libros. Esta enorme producción da cuenta de la necesidad social que este nuevo invento vino a satisfacer. Otra de las consecuencias del invento de Gutenberg fue la democratización del acceso al saber. A partir de entonces los textos científicos, literarios y de cualquier otro tipo fueron impresos de a miles, y su posesión y consulta fue creciendo con el transcurso de los años. La alfabetización aumentó ininterrumpidamente desde entonces.

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